domingo, 21 enero 2018
Colección de Palas Bullpadel 2017
Consejos de pádel
Consejos de pádel

El remate por tres metros, o smash liftado, es uno de los golpes más atractivos a la hora de practicar este deporte. Esta técnica tiene lugar cuando uno de los integrantes de la pareja se decide a atacar un globo corto de la pareja rival. Si se ejecuta con éxito, el remate por tres resulta definitivo en la mayoría de ocasiones, a no ser que la pareja contrincante consiga devolver la pelota desde fuera de la pista. A continuación se ofrecen algunas claves sobre cómo conectar con éxito este golpe.

En primer lugar, la técnica por tres metros consiste en rematar la bola de forma que tras votar en el suelo y tocar la pared de fondo salga de la pista por el costado lateral. Este golpe, que sirve para atacar en dirección cruzada y paralela, pueden ejecutarlo tanto los jugadores de revés como los de drive. La clave para realizar con éxito este golpe se encuentra en liftar la pelota, el efecto hará que la bola gire hacia delante y al tocar la pared o cristal salga disparada por el costado lateral.

En el momento en el que el globo de la pareja rival vuela hacia el otro campo, es importante que el jugador se ubique justo debajo de la pelota, arqueando su cuerpo hacia atrás y dejando caer la pala por su espalda de modo que al subirla envuelva la pelota con un movimiento de antebrazo. Al conectar este golpe, la pelota girará hacia delante con muchas revoluciones.

¿No parece sencillo, verdad? A continuación se muestra un ejemplo de este sensacional golpe. Miguel Lamperti es uno de los mayores especialistas del circuito World Pádel Tour en conectar con éxito el remate por tres.

A la hora de entrenar el remate por tres, el jugador debe realizar entre 15 o 20 repeticiones con sus respectivos descansos. Es importante que mida las distancias de la pared de fondo con la pared lateral a la hora de que la pelota salga de la pista por el costado lateral,. Por último, es esencial trabajar los ángulos de la pista, rematando globos profundos desde diferentes direcciones.

Para jugar a un deporte como el pádel es importante no solo poseer grandes capacidades técnicas, sino que la preparación física previa o paralela al desarrollo de los partidos sea adecuada. Tanto en las competiciones amateur como a nivel profesional, la exigencia de los torneos –partidos muy continuados- es máxima, por lo que se considera vital que las condiciones físicas del jugador estén a su máxima capacidad.

Quienes no han jugado nunca al pádel pueden pensar que se trata de un deporte de mínima exigencia física. Todo lo contrario, el deporte de la pala aúna capacidades técnicas y físicas en una proporción muy similar. Al mismo tiempo que un jugador entrena el aspecto técnico y táctico, es importante que de forma paralela realice ejercicios para fortalecer su condición física.

A nivel profesional, estos ejercicios estarán guiados por profesionales, no obstante, para las personas que compiten a nivel amateur la preparación física puede estar orientada a actividades como el running, el gimnasio o ejercicios realizados dentro de la pista de pádel relacionados con la técnica. Instrumentos como trineos de velocidad, escaleras de coordinación, tensores y arneses laterales y posteriores pueden utilizarse para mejorar la capacidad física del jugador-

En el caso de no poder contar con ninguno de los instrumentos citados anteriormente, la preparación física puede estar cimentada en una actividad como el running. Con una frecuencia de tres o cuatro veces salidas semanales, el jugador intentará aumentar paulatinamente los kilómetros recorridos, al mismo tiempo de rebajar el tiempo utilizado para cada kilómetro.

Una vez realizada la preparación física adecuada los resultados dentro de la pista no tardarán en llegar.

El pádel se encuentra en esa larga lista de deportes colectivos en los que resulta francamente complejo que un miembro del equipo pueda ganar partidos o competiciones a través de individualidades. En este caso, el pádel es cosa de una pareja, un deporte en el que dos personas al lado de una red compiten por hacerse con la victoria. El talento individual puede decantar la balanza pero..¿Qué hay del sentimiento colectivo entre el jugador de revés y el jugador de drive?

Quienes han jugado al pádel conocen la dimensión psicológica de este deporte. Tras una buena volea o un error con el drive el jugador puede pasar de estar anímicamente arriba o viceversa. En este aspecto reside la importancia de la pareja, una importancia que se ve reflejada en todas las fases del juego: previa al partido, durante y posterior al mismo.

Tanto a nivel amateur como profesional, es importante que antes de un partido ambos integrantes de la pareja se dediquen una pequeña charla acerca del mismo. Empezar jugando bolas altas o buscar la volea de revés del rival son algunas de las consignas, no obstante, una de las claves reside en la motivación, en intentar que tu compañero salga a la pista no solo concienciado de lo que tiene que hacer, sino también mentalizado de que tiene la capacidad de hacerlo.

Una vez dentro de la pista el factor psicológico es tanto o más importante que el factor técnico. En un partido de competición, una pareja recorre altibajos a lo largo de todo el encuentro. En este punto, es esencial que ambos integrantes tengan la capacidad de sostener mentalmente al otro, de aportarle ese plus que le permita estar concentrado en cada punto. La esencia no está en conectar un gran remate por tres o una buena dejada, sino en seguir concentrado en el siguiente saque o el siguiente resto.

En el pádel, al igual que en otros deportes, hay que aprender a convivir con la victoria y con la derrota. La victoria es un aliciente para seguir ganando, mientras que la derrota debe servir no solo como enseñanza para aprender de los errores cometidos, sino como reto a nivel individual y como pareja con el fin de revertir la situación. La confianza en tu pareja se presenta como clave en este aspecto.